Hyperión o el eremita en Grecia, Friedrich Hölderlin

  • Publicado en
  • Visto: 520 veces

En Friedrich Hölderlin, uno de los poetas románticos alemanes de fines del siglo XVIII, confluyen los caminos que enmarcaron el pensamiento de los idealistas de la llamada filosofía clásica alemana como Kant, Fichte, Hegel y Schelling.

En este cruce de caminos, la estética cobra un papel esencial. He aquí el motivo de inspiración que concita a la red KLN: la recuperación de la estética como nuevo modo de lectura de la crisis climática global.

Los conceptos de totalidad y complejidad que guían los enfoques del trabajo de KLN hallan su referente más conspicuo en Hölderlin (la naturaleza como unión de lo infinito y lo plural), en Schelling (la estética como posibilidad de captar el absoluto en la unidad de la realidad y el idealismo).

Hölderlin escribió sobre la relación entre la humanidad y la naturaleza. Proclamó que si la humanidad se separaba definitivamente de la naturaleza sería el comienzo sin fin del sufrimiento humano.

Pero conservó la esperanza en la evolución de la cultura, a la que llamó “la evolución cósmica”, lo cual implica tanto a la naturaleza humana como a la cultura.

El examen de la crisis ambiental de la modernidad bien puede hacerse, según Raúl Gabás, a partir del pensamiento de Hölderlin.

Su concepción de la relación hombre-naturaleza como parte de un proceso de desarrollo de cambio cosmológico es de gran relevancia en la actualidad, una época que se caracteriza por la creencia en la falta de sentido de la existencia humana, y por la preocupación sobre la forma en que hemos alterado las condiciones físicas y químicas de la Tierra (el antropoceno).

No obstante lo anterior, la literatura que examina la obra de Hölderlin no reconoce este papel. De la lectura de Hyperión se puede colegir que la crisis actual del ambiente y del clima forma parte de un proceso cíclico orden caos que desembocará en un nuevo orden a partir de la construcción de una nueva sociedad y una nueva cultura. (La Generación del Cambio Climático, Guzmán Hennessey, 2008)

Hölderlin creía que la naturaleza evolucionaba hacia la perfección. Y que el logro de esta perfección requiere acciones humanas, determinadas a su vez por la propia dinámica de la naturaleza.

También, que en el mundo no hay otro acontecer fundamental que el de la belleza, el de la reunión de lo escindido en el fundamento de su unidad perdida (arte y ciencia).

El Hyperión se propone reconquistar, desde la separación de la morada perdida, el todo de la naturaleza.  Es quizás debido a ello que Heidegger considera los versos de Hölderlin como poesía de la poesía. De la misma manera el Hyperión podría considerarse como el drama del drama. Entusiasmo, alegría, libertad, patria, belleza, amor, confluyentes manifestaciones de una fuerza total que proclama la vida.

Hiperión exclama: “¡Que cambie todo a fondo! ¡Que de las raíces de la humanidad surja el nuevo hombre!

He aquí lo que nos inspira:

“El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona.
Las olas del corazón no estallarían en tan bellas espumas, ni se convertirían en espíritu, sino chocaran con el destino, esa vieja roca muda’.
Siempre que el hombre ha querido hacer del Estado su cielo, lo ha convertido en su infierno.
¡Qué cambie todo a fondo!
¡Que de las raíces de la humanidad surja el nuevo mundo!
¡Que una nueva deidad reine sobre los hombres, que un nuevo futuro se abra ante ellos!
En el taller, en las casas, en las asambleas, en los empleos,
¡Que cambie todo en todas partes!”.

 

Jirafa ardiendo, Salvador Dalí

  • Publicado en
  • Visto: 557 veces

Este cuadro nos inspira.

Observen bien: la mujer ha perdido la piel de sus manos. Y en un gesto de horror las aparta del fuego. Ha levantado hasta la mitad de sus dos antebrazos las mangas de su camisa, tal vez para protegerlos del calor excesivo, teniendo en cuenta que también han perdido su piel.

Pero si el lector mira con atención esta parte del cuadro colegirá que no es reciente la famélica esbeltez de las mujeres sin piel. La que está en segundo plano refleja una realidad más dramática aún que la de la primera. Su cuerpo se ha carbonizado, último estadio del fuego. Es el nuevo traje del emperador, atavío de la posmodernidad que nos ha tocado en suerte. El carbono es la tragedia de una civilización que equivocó su ruta hacia el progreso.

La famélica esbeltez de las mujeres bien se explica por el paisaje desértico y carente de alimentos. Y por lo que exhibe en su mano la del segundo plano: el último pedazo de carne. Esqueléticas ambas, necesitan apoyarse sobre muchas muletas para empinarse sobre la muerte y levantar sus ojos hacia el cielo.

Clamor inútil. La primera está envuelta en un trapo rosado que le cubre el horror, y la segunda, mujer fósil ya, ornada de las últimas ramas, también esqueléticas, de quizás el último árbol que había en aquel paisaje de final del mundo, nos revela la inminencia del colapso.

La jirafa está ardiendo, pero no huye.

Y aunque es inevitable que acabará por consumirse (y resulte probable que ella lo intuya), permanece impasible con el fuego en sus crines. ¿Por qué?

He aquí nuestro drama contemporáneo: quemarnos muy lentamente sin poder huir.

El maravilloso invento de la libertad al que convenimos en llamar capitalismo se nos salió de madre durante el siglo XX, y devino en una forma salvaje y deshumanizada que hoy nos cobra la pretendida armonía y equidad que nos había sido prometida, aunque jamás alcanzamos.

Hoy abrasa y quema, arrasa y mata. Anula, confunde y homogeniza.

Por haber sacralizado sus dudosas bondades ya no tenemos otro dios que adorar.

Baal malo, Baal abrasador, Baal destructor, pero tan inevitable es el Baal de nuestros días que nos resulta imposible liberarnos de él.

No podemos huir del desarrollo debido a que a diario necesitamos de la electricidad para vivir. Pero una electricidad que proviene de la quema de los fósiles antiquísimos mata.

Trampa del progreso que nos prometieron los positivistas y que hoy nos siguen prometiendo los apologistas, en forma de crecimiento. Es paradójico asaz que hoy lamentemos cuando la economía deja de crecer un céntimo, hasta el punto de que lo consideremos equivalente a una tragedia sin comprender que la verdadera tragedia que vendrá puede ser la consecuencia de este modelo de crecimiento ilimitado y por ende insostenible.

He aquí el resultado: la jirafa está ardiendo y no se puede mover.

Salvador Dalí pintó este cuadro en 1935, y con ello profetizó, creemos, lo que habríamos de conocer los hombres en los primeros años del siglo XXI, cuando todas las evidencias científicas nos indican que nos estamos acercando, muy lentamente, hacia la hoguera total donde sucumbirán todas las culturas. Y aunque es cierto que lo pintó con ocasión de la guerra civil española, algo más de nuestra intuición que de nuestra información nos indica que Dalí intuyó el drama de nuestros días.  

El Informe Monitor sobre Vulnerabilidad Climática publicado en 2011 indica que el calentamiento global podrá duplicarse durante los próximos veinte años.

Según este informe cuyo resumen ejecutivo puede consultarse aquí [1], si no reaccionamos ya (entre 2016 y 2020), como humanidad y como cultura, y permitimos que llegue el año 2030 sin haber hecho cambios estructurales en la actual economía del carbono, más de 130 países serán altamente vulnerables al cambio climático.

La vulnerabilidad no es simplemente de la vida. Es una vulnerabilidad sistémica cuyo aspecto más crítico es la economía. El cambio climático provocó ya unas pérdidas económicas estimadas de cerca del 1% del PIB mundial en 2010 (700.000 millones de dólares). La economía intensiva en carbono le costó al mundo otro 0,7% del PIB ese año. Y alcanzaron en conjunto más de 1,2 billones de dólares en 2010. Hoy 250 millones de personas se enfrentan a las presiones de la subida del nivel del mar; 30 millones sufren las consecuencias de unas condiciones meteorológicas extremas, especialmente por las inundaciones; 25 millones están afectadas por el deshielo del permafrost; y 5 millones más sufren la amenaza de la desertificación.

¿Por qué ocurrió todo esto? Por un conjunto complejo de factores que modificaron gradualmente la cultura durante el siglo XX. Uno de los factores más decisivos de la crisis es el modelo de crecimiento, producción y consumo que asumieron las sociedades como requisito inequívoco del progreso. Este factor se concreta en el consumismo desenfrenado de las sociedades más opulentas del orbe, pero también en el inusitado deseo de imitar estas prácticas por parte de las nuevas economías emergentes, las que han demostrado su capacidad para superar los niveles de crecimiento de las viejas economías.

De las dos mujeres del cuadro de Dalí una de ella, la que no está aún convertida en carbón, se halla colonizada de cajones que se insertan en su cuerpo. El más grande de ellos está en su corazón, en sus deseos, en su apetencia infinita por la acumulación de cosas y más cosas, tántas que ya no le alcanza el cuerpo para llenarlo de cajones donde habrá de almacenar las cosas que a diario le ofrece una sociedad dedicada al consumismo hasta morir.

Obsérvese (lector buen observador) que la mujer aún no fosilizada está sostenida por cuatro muletas. Los cajones insertados en su cuerpo están tan llenos de cosas que ella necesita de ayuda externa para soportar el peso de su enorme almacén. Pero la otra mujer, la que ya se halla definitivamente fosilizada, ha perdido los cajones (uno puede suponer que se han vuelto cenizas), sin embargo aún conserva los vestigios de su último soporte; catorce muletas que ocupan toda su columna vertebral. Es progresivo el nivel de consumo en las sociedades tecnológicas avanzadas, a medida que se avanza hacia la muerte de las sociedades se avanza también en niveles de consumo.

Ahora bien, ¿es posible detener este fuego? ¿Detener el avance de la crisis climática? Sí. Varias acciones se requieren para ello. Todas urgentes, no hay mucho tiempo. Estas, entre otras: 1) Que se emprenda una reacción ciudadana global después del acuerdo de París de 2015. 2) Que esta reacción esté orientada a que los gobiernos centrales emprendan entre 2020 y 2050 una reforma estructural de las economías del mundo para hacer la transición entre una economía intensiva en carbono y una economía sin carbono, 3) Que se modifique el actual reglamento de las conferencias de partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático para que los ciudadanos participen de los acuerdos globales en el periodo pos 2015.

Hyperión o el eremita en Grecia, Friedrich Holderlin

En Friedrich Hölderlin, uno de los poetas románticos alemanes de fines del siglo XVIII, confluyen los caminos que enmarcaron el pensamiento de los idealistas de la llamada filosofía clásica alemana como Kant, Fichte, Hegel y Schelling. En tal cruce de caminos la estética cobra un papel esencial. Y he aquí el motivo de inspiración que concita a la red KLN: la recuperación de la estética como nuevo modo de lectura de la crisis climática global.

Los conceptos de totalidad y complejidad que guían los enfoques del trabajo de KLN hallan su referente más conspícuo en Hölderlin (la naturaleza como unión de lo infinito y lo plural), en Schelling (la estética como posibilidad de captar el absoluto en la unidad de la realidad y el idealismo).

Hölderlin escribió sobre la relación entre la humanidad y la naturaleza. Proclamó que si la humanidad se separaba definitivamente de la naturaleza sería el comienzo sin fin del sufrimiento humano.

Pero conservó la esperanza en la evolución de la cultura, a la que llamó “la evolución cósmica”, lo cual implica tanto a la naturaleza humana como a la cultura.

El examen de la crisis ambiental de la modernidad bien puede hacerse, según Raúl Gabás, a partir del pensamiento de Hölderlin. Su concepción de la relación hombre-naturaleza como parte de un proceso de desarrollo de cambio cosmológico es de gran relevancia en la actualidad, una época que se caracteriza por la creencia en la falta de sentido de la existencia humana, y por la preocupación sobre la forma en que hemos alterado las condiciones físicas y químicas de la Tierra (el antropoceno).

No obstante lo anterior, la literatura que examina la obra de Hölderlin no reconoce este papel. De la lectura de Hyperión se puede colegir que la crisis actual del ambiente y del clima forma parte de un proceso cíclico orden caos que desembocará en un nuevo orden a partir de la construcción de una nueva sociedad y una nueva cultura (La Generación del Cambio Climático, Guzmán Hennessey, 2008)

Hölderlin creía que la naturaleza evolucionaba hacia la perfección. Y que el logro de esta perfección requiere acciones humanas, determinadas a su vez por la propia dinámica de la naturaleza.

Hölderlin cree que en el mundo no hay otro acontecer fudamental que el de la belleza, el de la reunión de lo escindido en el fundamento de su unidad perdidad (arte y ciencia). El Hiperión se propone reconquistar, desde la separación de la morada perdida, el todo de la naturaleza.  Es quizás debido a ello que Heidegger considera los versos de Hölderlin como poesía de la poesía. De la misma manera el Hiperión podría considerarse como el drama del drama. Entusiasmo, alegría, libertad, patria, belleza, amor, confluyentes manifestaciones de una fuerza total que proclama la vida.

Hiperión exclama: «¡Que cambie todo a fondo! ¡Que de las raíces de la humanidad surja el nuevo hombre!

He aquí lo que nos inspira:

`El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona.`
`Las olas del corazón no estallarían en tan bellas espumas, ni se convertirían en espíritu, sino chocaran con el destino, esa vieja roca muda.`
`Siempre que el hombre ha querido hacer del Estado su cielo, lo ha convertido en su infierno.`
`¡Qué cambie todo a fondo!
¡Que de las raíces de la humanidad surja el nuevo mundo!
¡Que una nueva deidad reine sobre los hombres, que un nuevo futuro se abra ante ellos!
En el taller, en las casas, en las asambleas,
en los empleos, ¡que cambie todo en todas partes!`

 

James Lovelock

  • Publicado en
  • Visto: 557 veces

Es el creador de la hipótesis de Gaia ahora llamada la Teoría de Gaia, (The Gaia Theory), la cual afirma que el planeta es un ser vivo creador de su propio hábitat. También de Las edades de Gaia (The Ages of GAIA), en la que plantea que la Tierra “se comporta como un superorganismo formado por toda la materia viva y la materia medio ambiental”.

James Lovelock, es químico de la Universidad de Manchester (1941) y Doctor en Higiene y Medicina Tropical (1948) y en Ciencias Biofísicas de la Universidad de Londres (1959), y Doctor Honoris Causa de numerosas universidades de todo el mundo.

El británico Lovelock nació en 1919 y es un científico y ecologista independiente que está a favor del uso de energía nuclear limpia, respetuosa con el medio ambiente.  

Desde 1961 colaboró con la Nasa en distintas investigaciones e inventos. Formó parte del equipo del Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory) y de la Mission Vinking 1.

Durante casi 20 años trabajó en el National Institute for Medic Research de Londres.

James Lovelock es considerado por la revista New Scientist como uno de los grandes pensadores de nuestra época, uno de los cien intelectuales más importantes del mundo según Observer y una de las figuras más influyentes del movimiento ecologista.

Miembro de la Royal Society desde 1974 es autor de cuatro libros y de doscientos artículos científicos.

Dejó Estados Unidos y se instaló como “científico independiente” en un laboratorio propio en el campo de Cornualles en el extremo suroccidental de Inglaterra desde dónde continua investigando y publicando sus trabajos científicos en revistas especializadas.

En 1979 esbozó por primera vez la teoría Gaia.

Apoyado en los avances de la geología, la química, la biología evolutiva y la climatología, a las cuales aportó su propia investigación en estos campos, Lovelock ofreció una nueva síntesis científica en armonía con la concepción griega.

La Tierra es un todo viviente, coherente, autorregulado y autocambiante, una especie de inmenso organismo vivo que se extiende desde el mismo corazón ardiente de la Tierra hasta la atmósfera exterior.



Así fue como su teoría GAIA se convirtió, en pocos años, en un tema prioritario entre científicos de distintas disciplinas.

El efecto invernadero, la desforestación, las lluvias ácidas, los agujeros en ozonosfera, la energía nuclear y la actividad del hombre en la biosfera son tan sólo algunos de los conflictos con los que Lovelock se enfrenta frecuentemente. Sobre todos ellos habla en su libro “Las Edades de GAIA. Una biografía de nuestro planeta vivo” (1979).  (Descarga gratuita del libro en este link).

Lovelock ha sido un inventor de toda la vida. Creó y desarrolló muchos instrumentos científicos. Entre sus descubrimientos se cuenta el divulgado en 1971, según el cual los clorofluorocarbonos estaban distribuidos por la atmósfera en una abundancia media de 50 partes por trillón, sugiriendo la ausencia de sumideros para estos gases.

También descubrió la distribución ubicua en el océano de yodometano, el sulfuro de dimetilo, el bisulfato de carbono y el tetracloruro de carbono.

Más tarde, considerando la predicción por parte de Gaia de la regulación del clima, Charlson, Lovelock, Andreae y Warren propusieron que la densidad de las nubes estaba modulada por la abundancia de sulfuro de dimetilo en la atmósfera y que esto a su vez, cambiaba el albedo de la Tierra y la temperatura media de la superficie.

Esta propuesta fue publicada como artículo en Nature en 1987.

La teoría Gaia también ofreció una interpretación de la regulación a largo plazo del dióxido de carbono y el clima a través de la erosión biótica de las rocas. Esta propuesta fue confirmada por Schwartzman y Volk en 1989.

En 1975 recibió la Medalla de Tswett (1975). Antes le habían otorgado el Premio de la Fundación CIBA por su investigación sobre el envejecimiento. En 1980 el Premio en Cromatografía de la Sociedad Americana de Química y en 1986 la Medalla de Plata y premio del Laboratorio Marino de Plymouth.

En 1988 fue uno de los destinatarios del Premio Norbert Gerbier de la Organización Meteorológica Mundial, y en 1990 obtuvo el primer Premio Ámsterdam por el Medio Ambiente de la Real Academia de Artes y Ciencias de los Países Bajos.

En 1996 recibió el Premio Nonino Prize y el Premio Volvo Environment. En 1997 le otorgaron el Premio Blue Planet de Japón

A James Lovelock también le han sido concedidos el Honoris Causa por la Universidad de East Anglia (1982), la Universidad de Exeter (1988), la Universidad Politécnica de Plymouth -actualmente Universidad de Plymouth- (1988), la Universidad de Estocolmo (1991), la Universidad de Edimburgo (1993), la Universidad de Kent, la Universidad de East London (1996) y la Universidad de Colorado (1997).

A sus 94 años, el Museo de Ciencia de Londres adquirió sus archivos y en 2012 los exhibió en la Exposición Unlocking Lovelock: Scientist, Inventor, Maverick  que coincidió con la publicación de su libro  A Rough Ride to the Future.

“No me cabe duda de que el hombre es responsable de lo que está pasando”, de la evolución acelerada en los últimos 300 años. Lo que se llama con acierto el “antropoceno”. (Leer: “El cambio climático ya es imparable”).  

Señala Lovelock que ningún gobierno “ni democrático, ni dictatorial” va a ser capaz de reducir con efectividad las emisiones de CO2 en un futuro inmediato.

“El proceso ya es imparable, así que lo mejor que podemos ir haciendo es protegernos y adaptarnos a los cambios que nosotros mismos hemos provocado”.

Lovelock ha llamado a esto “la retirada sostenible” para llamar la atención sobre el fracaso del modelo del desarrollo sostenible.

James Lovelock inspirador de las acciones del portal KLIMAFORUM

Fue un pensador visionario al plantear la importancia del poder local de los ciudadanos y clamar por un retorno a la sensatez.

“Tenemos que aprender a vivir de otra manera. No es el momento de hacer política, sino de buscar soluciones pragmáticas. Por ejemplo, creando ciudades bien planificadas y resistentes al cambio climático, como Singapur. Se supone que somos criaturas inteligentes e inventivas, seguro que podemos adaptarnos”.

Lovelock es defensor de la energía nuclear de fisión como energía de transición hacía una sociedad sin carbono. Considera que la energía nuclear de fusión ha debido ser contemplada por la humanidad desde que se conoció el problema del cambio climático.

Lovelock nos inspira por su pedido de contribuir, desde el conocimiento, con la construcción de una nueva cultura planetaria.

El portal KLIMAFORUM pretende contribuir, en su limitada medida, con esto que Lovelock escribe en su libro “La venganza de la tierra. La teoría de Gaia y el futuro de la humanidad”.  

Lo que nos hace falta es un libro sobre el conocimiento tan bien escrito que constituya literatura por derecho propio. Algo para cualquier interesado en el estado
de la Tierra y de la humanidad.

Un manual para vivir bien y para sobrevivir. La calidad de su estilo debe ser tal que se lea por placer, como una lectura de entretenimiento, una fuente de autoridad e, incluso, como un texto de escuela primaria… sería un manual de filosofía y ciencia y ofrecería una visión completa y detallada de la Tierra y de nosotros. Explicaría la
selección natural de todas las cosas vivas y daría los datos clave de la medicina, como la circulación de la sangre y el papel de los órganos… en su época la Biblia
definió los límites de la conducta y estableció unos parámetros sanitarios.

Necesitamos un nuevo libro como ese, que cumpla la misma función pero que incluya la ciencia… un texto rápidamente disponible si sucede lo peor, que ayudaría
a recuperar la ciencia como parte de nuestra cultura y de nuestra herencia, por muchos errores que la ciencia haya cometido sigue siendo la mejor explicación que
tenemos del mundo material.

Donella Meadows

  • Publicado en
  • Visto: 544 veces

Donella Meadows (1941-2001), química y biofísica especializada en Teoría de Sistemas y Enfoques de Sostenibilidad. Fue discípula de Jay Forester en el Instituto Tecnológico de Massachussets.

Enseñó en Dartmouth Collage durante 29 años.

Entre 1986 y hasta su muerte en 2001 escribió una columna semanal llamada “The Global Citizen” (Ciudadano Global), distribuida y publicada en 20 periódicos y revistas independientes en todo EEUU, entre otros, el New York Times.

Desde esta columna Dana comentó los acontecimientos del mundo desde un punto de vista de los sistemas, e invitó reiteradamente a la acción de toda la ciudadanía del mundo frente a los problemas ambientales.  Fue nominada al premio Pulitzer en 1991.

“Textos con un sentido de esperanza, el cuidado y la compasión”. (Leer: “Read Dana’s Global Citizen columns”).   

Sus “visiones de una sociedad sostenible” fueron incluidas en el libro Los límites del crecimiento 30 años después, escrito con Denis Meadows, su esposo, Jorge Randers y William Beherns III.

Ellos alcanzaron a prometerle que incluirían sus pensamientos en la publicación que finalmente salió a la luz en 2004.

Así lo hicieron en el capítulo “instrumentos para la transición hacia la sostenibilidad”.

Defendió la idea de que la verdadera índole de la crisis que hoy vivimos es mental y no técnica o tecnológica, y que está en nuestro pensamiento colectivo y no en la atmósfera.

Donella Meadows se encargó de refutar los modelos mentales que soportan ese pensamiento colectivo en sus reflexiones durante 15 años en “The global citizen”.

Estos son algunos modelos mentales:

  • Una causa produce un efecto. Todo lo que necesitamos hacer es descubrirlo y eliminarlo.
  • Todo crecimiento es bueno y posible. No existen límites para el crecimiento.
  • Existe solo una manera de deshacerse de las cosas. Cuando eliminas algo, desaparece.
  • La tecnología puede resolver cualquier problema. No hay costo en la tecnología.
  • No hay retardos, no hay confusión sobre el tipo de tecnología que se necesita. Las mejoras surgirán de mejores tecnologías, no de mejor humanidad.
  • El futuro se predecirá, no se escogerá o concebirá. Nos pasa, no lo creamos.
  • Un problema no existe o no es serio hasta que se cuantifica.
  • Si algo es ‘económico’, no necesita justificación alguna.
  • Las relaciones son lineales, puntuales y continuas; no hay umbrales críticos; la retroalimentación es precisa y puntual; los sistemas son manejables mediante el simple pensamiento causa-efecto.
  • Los resultados se pueden medir mediante el esfuerzo monetario: si usted ha gastado mucho en armas, tiene mayor seguridad; si usa más electricidad, usted está mejor; si gasta más en escuelas, sus hijos tendrán mejor educación.
  • Los países se encuentran desconectados; a la gente le gusta estar incomunicada por naturaleza; los sectores económicos se pueden desarrollar independientemente; algunas partes del sistema pueden prosperar mientras otras pueden sufrir.<
  • Las selecciones son del tipo alguno/a y no ambas/y.
  • Poseer cosas es el medio para la felicidad.
  • Los individuos no pueden establecer la diferencia.
  • La gente es básicamente mala, codiciosa, y nada confiable. La buena gente y las buenas acciones son las excepciones.
  • Los poderes racionales de los seres humanos son superiores a sus poderes intuitivos o a sus poderes morales.
  • Los sistemas actuales son tolerables y no empeorarán mucho; los sistemas alternativos no ayudan pero sí son peores que los que tenemos.
  • Sabemos lo que hacemos.

Donella fue admiradora del pensamiento poético de Ralph Waldo Emerson (1803-1882).

“El aparato material de cada país y de cada persona se corresponde siempre con su condición moral y su pensamiento. Según esto, colegimos que a medida que cambian los sentimientos y las condiciones morales y éticas de las personas cambian también sus cosas”.

Meadows sostuvo que si bien las visiones en sí mismas no pueden crear los escenarios, sí generan nueva información en los sistemas, nuevos ciclos de realimentación y nuevos comportamientos, nuevos conocimientos y nuevas tecnologías, y también nuevas instituciones, nuevas estructuras físicas y nuevos poderes.

En un ejercicio pedagógico orientado a ilustrar la trama compleja de los asuntos del ambiente, llamó la atención sobre la importancia de una mirada compleja, mediante un símil que mezcla el lenguaje con la aritmética pero acaba privilegiando el primero sobre la segunda.

“Si piensas que por entender que uno y uno son dos entiendes todo, estás en un error, pues te faltó entender ‘y’”.

Este reconocimiento de que no miramos el mundo con la aritmética sino con el lenguaje nos puede llevar a la primacía de la cualificación de las cosas sobre su cuantificación.

Y la lección bien podría aplicarse a la interpretación que hoy damos tanto al cambio climático como a la crisis 2020/2050 que se avecina, sobre la cual todo parece indicar que no hemos entendido casi nada.

La conjunción ‘y’ es el vínculo dinámico entre el hombre y su circunstancia, la pulsión diaria y fluctuante que suele conocerse en el lenguaje coloquial con el nombre de realidad y que, algunas veces, se trasunta en catástrofe.

 

Suscribirse a este canal RSS

Contacto

  • Dirección KLN en Bogotá:
  • Avenida Jiménez # 4-49. Oficina 311. Edificio Monserrate.
  • Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

  • Dirección KLN en Buenos Aires:
  • Centro Tecnológico para la Sustentabilidad - Universidad Tecnológica Nacional
  • Av Mitre 750 2do Piso – Secretaría de Planeamiento - Avellaneda (1870) Provincia de Buenos Aires.
  • Teléfono: 54 11 4201 4033 - Celular: 54 9 11 5320 4309
  • E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. - www.cts.fra.utn.edu.ar

Log In or Register